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LA PROPUESTA CONCILIADORA

16/02/2013

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Hablar de las concepciones mágicas que hay en la actualidad es un asunto espinoso ya que existen muchas y de muy distinta índole. Pero entiendo que se pueden establecer algunas tendencias a las que esas concepciones se pueden circunscribir. Así lo veo yo:

Los magos nos ceñimos a tres maneras fundamentales a la hora de enfocar e interpretar nuestra magia: La magia realista, la magia ficcional y la magia como posibilidad:

a)      La magia como posibilidad es aquella tendencia mágica que concibe la magia como parte integrante de de nuestra realidad cotidiana. El mago como ser con poderes especiales, como alguien en contacto con lo desconocido. El rasgo más característico de esta tendencia es la negación del “truco” por parte de quien la practica. El papel del mago que participa de este tipo de magia es el de un brujo moderno.

Este enfoque no es muy habitual pero es la manera en que algunos mentalistas orientan su trabajo. Este enfoque plantea un serio problema ético.

b)      La magia realista es aquella tendencia mágica que se fundamenta en el choque intelectual. El espectador sabe que detrás de lo que contempla hay un artificio, el misterio tiene lugar porque se desconoce en qué consiste el contenido del mismo.

En este tipo de magia, la existencia de truco no sólo no se oculta sino que además se hace explícita. Es común en esta forma de entender la magia aludir constantemente al truco, a ella se adscribe la escuela heredera de la magia de Dai Vernon.

Esta manera de concebir la magia, que hoy por hoy es la más común, tiene, a mi juicio, aspectos positivos y negativos.

Aspectos positivos:

×           El principal aspecto positivo es que el espectador, al no permitírsele perder la consciencia de la realidad en que vive, puede apreciar el efecto mágico, a priori, sin perturbación alguna.

Dentro de los esquemas de la realidad que cotidianamente vivimos, cabe la posibilidad del engaño. Cualquier persona sabe que puede ser engañada. Como la solución que el mago nos ofrece ante lo inexplicable (existencia de truco) es perfectamente verosímil ante los esquemas lógico-racionales que esa realidad cotidiana nos impone, no podemos dudar del mensaje del mago. Por esta causa queda anulada la posibilidad de un distanciamiento del plano real, distanciamiento que tratado inadecuadamente eliminaría la posibilidad de apreciar lo imposible.

Aspectos negativos:

×           Uno de sus aspectos negativos reside en que este tipo de magia no tiene mucho que ver con la magia de la que nuestro arte (ilusionismo) procede: la magia del brujo, del chamán… En la magia de la que proviene nuestro arte, el artificio pretende no existir, es una “magia” ubicada en el plano real.

×           Otro aspecto negativo es el resultado del choque racional tan extremo que este tipo de magia, en ocasiones, provoca. La invitación a descubrir el secreto por parte del mago y la lucha del espectador por lograrlo. Ante esta lucha pueden presentarse dos situaciones:

  1. Que el espectador gane (situación que destruye la ilusión).

2.    Que el espectador pierda (situación que abre la posibilidad de que aparezcan las nefastas consecuencias derivadas del estado de frustración que el espectador experimenta).

c)       La ficción mágica[2] es aquel tipo de magia que defiende que el juego de magia procede del resultado de escoger elementos que provienen de la realidad que los espectadores comparten con el mago y de reestructurar esos elementos de tal manera que se consiga que los espectadores experimenten otras percepciones de esa realidad.

 

Sirva como ejemplo: Recordemos el conocido efecto de la bola de papel-billete que queda suspendida en el aire. Recordemos también el tratamiento de la ficción que propone Manuel Villar (ilustre mago de la S.E.I.): El mago dobla una servilleta de papel y enciende un cigarro, coloca el cigarro a unos centímetros por debajo del papel de manera que el humo lo alcanza, el papel queda suspendido. Villar atribuye al humo que desprende el cigarro (causa) el hecho de que el papel quede flotando (consecuencia).

El efecto es tan sólo una pieza más de la ficción que representa todo juego de magia.

En la ficción mágica el truco no importa, no porque el mago pretenda negar su existencia, sino porque cuestionarse la posibilidad o no de truco no tiene sentido. La creencia no puede entrar en los dominios de la voluntad. Yo no puedo decidir creer o no creer en algo, sería como decidir amar u odiar a alguien: un hecho de tal magnitud no podría llevarse a cabo ya que mis creencias me vienen impuestas, no pueden provenir de un acto volitivo.

Aspectos positivos:

×           El principal aspecto positivo de este tipo de magia es la apertura de puertas al componente imaginativo propio a la esencia humana. Es una forma de entender la magia que pretende elevarte a un cautivador estado de ensueño donde la experiencia estética da un importante salto de nivel.

Conocida es por todos la potencia del efecto en que una carta es pensada para comprobar posteriormente que es precisamente la que estaba vuelta en la baraja. Es curioso contemplar el salto cualitativo que ese juego da con el enfoque (ya clásico) heredado de Eddie Fields: La baraja invisible.

×           Otra ventaja es que la magia de ficción quita hierro al choque intelectual, al espectador no se le crea la necesidad de averiguar el secreto. El enfoque de la magia de ficción tiene finalidad de cobertura en sí mismo.

Aspectos negativos:

×           El principal punto débil de la ficción mágica puede aparecer a causa de un inadecuado tratamiento de la propia ficción (afirmación que indica que es un punto débil tan sólo en potencia).

 

Errores más comunes:

a)      Que el efecto, como hecho empírico, no esté a la altura de la ficción.

×           Supongamos un caso concreto. Imaginemos que la ficción que el mago plantea es la siguiente: “Hace tres años, estaba pescando en el río, me cayó un rayo en la cabeza y desde entonces tengo la capacidad de leer el pensamiento. Me propongo demostrarlo”. Sigamos imaginando que el mago ilustra sus palabras con un efecto en el que se adivina una carta, sin más. Lo que sucede es que el planteamiento y el enfoque de la ficción le vienen grandes al efecto, pues no se atisba siquiera un remoto tinte de verosimilitud. La ficción planteada no va más allá de una serie de palabras huecas y vanas.

b)     Que los elementos ajenos al efecto, como hecho empírico, que la ficción posee, adquieran un protagonismo extremo.

×           Recordemos cualquier ejemplo de magia teatralizada o de Dramagia. La fuerza del drama provoca una pérdida del marco de referencia de la realidad que el espectador habitualmente vive, le hace entrar en un estado de conciencia en el que no puede atender al aspecto imposible de lo que sus ojos le muestran.

A MODO DE INTERROGANTE:

La clasificación anteriormente expuesta me parece muy útil, pero, como toda clasificación, es arbitraria y siempre perfectible. Tengamos en cuenta que la magia realista y la ficción mágica aparecen como tendencias diametralmente opuestas. Mi pregunta es: ¿por qué realidad y ficción no pueden convivir?

LA PROPUESTA CONCILIADORA:

×           Puede no interpretarse la ficción como algo opuesto a la realidad, puede no concebirse como una falta de realidad.

La ficción puede ser un modo distinto de “lo real”, puede ser una forma de realidad. La ficción resulta tener el mismo tipo de realidad que el hombre: el sueño (ficción) es una parte de la vida humana, pasamos una gran parte de nuestra vida soñando, no sólo vivimos en la vigilia. Que realidad y ficción conviviesen se correspondería con la esencia humana. Entonces, repito, ¿por qué realidad y ficción no pueden convivir?

×           Los saltos entre los planos de realidad y los de ficción se llevan utilizando en otras artes (cine, literatura…) desde hace muchísimo tiempo sin menoscabo de los elementos propios de cada una, aportando además del componente imaginativo que potencia la experiencia estética, recursos que reavivan la frágil capacidad de ilusión del espectador que con el transcurso temporal tiende a perder.

Podemos observar en la obra del Quijote numerosos ejemplos claros de convivencia entre los planos de realidad y ficción.

×           Recordemos el pasaje de El curioso impertinente. Es aquel en el que Don Quijote se queda durmiendo después de agotadoras jornadas mientras el cura, en compañía de otros personajes, comienza a leer en voz alta un libro que alguien se había dejado en la venta al marcharse sin pagar: El curioso impertinente.

Aquí aparecen diferentes planos: un plano real, el del lector del Quijote; un primer plano de ficción, el que la obra del Quijote supone; y un segundo plano de ficción (ficción dentro de ficción), la lectura del Curioso impertinente respecto de la cual, el cura es el lector “real”.

Posteriormente, Sancho entra aterrado e interrumpe la lectura del cura dando la noticia de que Don Quijote está acuchillando los cueros de vino de la bodega. Aquí hay un salto del segundo plano de ficción al primero, ese primer plano de ficción resulta coincidir con el plano de realidad del cura y los personajes. Todavía no acaba todo, Don Quijote está soñando, piensa que los cueros de vino son gigantes y que el vino que se derrama es la sangre que brota de sus heridas. Don Quijote es despertado por medio de un cubo de agua y pasa bruscamente a la “realidad” (primer plano de ficción de la obra). Vuelven a llevar a Don Quijote a la cama y el cura reanuda su lectura (se pasa de nuevo a un segundo plano de ficción de la obra que resulta ser el primer plano de ficción de los personajes).

×           Obsérvese también cómo en una visión de conjunto de la obra del Quijote, puede apreciarse que, a medida que la acción avanza, la locura de Don Quijote -acontecimiento extraordinario-, se va convirtiendo en la realidad que los personajes ordinariamente viven. En la primera parte de la obra es Sancho el único personaje que va y viene del mundo “real” al de la locura de su señor (ficción). En la segunda parte ya todos los personajes: el bachiller, el cura, los duques… participan de la locura de Don Quijote; todos siguen ya su juego mágico. Los duques, que creen burlarse de él, están entrando en su juego mágico. El bachiller Sansón Carrasco que se disfraza de El caballero de la blanca luna para matarlo, entra también en su juego mágico… Claro que, lo inesperado llega al final; cuando todos los personajes han entrado en el particular mundo de Don Quijote, éste, que se sabe loco, pone de manifiesto que todo ese juego es un absurdo (salto del plano de ficción al de realidad).

Obsérvese el crisol, los planos sucesivos convierten la ficción en realidad. Compruébese como todas esas contingencias imprimen un soplo de aire fresco a la narración, la dotan de vida, siendo un recurso enormemente eficaz, llegado el momento de reavivar la capacidad ilusiva que con el transcurso de las páginas se iba debilitando. Cervantes se acerca a la estructura de la vida, afín a la ficción y al sueño.

Estableceremos tres planos para comprender mejor lo que se expondrá:

  1. Plano de realidad:

A este plano pertenecen los conocimientos consensuados que los espectadores comparten como seres sociales que son. Estos conocimientos proceden del hecho de haberse presentado, o no, los hechos empíricos de forma reiterada.

×           Yo sé que una mujer no puede flotar en el aire, en primera instancia; no porque las leyes de la gravedad nieguen esa posibilidad sino porque sé que habitualmente las mujeres no flotan en el aire.

×           Yo sé que le sol sale y se pone todos los días no por que conozca el movimiento de rotación de la tierra sino porque siempre ha sucedido así.

  1. Primer plano de ficción:

Este plano se corresponde con el hecho empírico constatable que el acto de la representación mágica necesariamente conlleva. Sería lo que habitualmente llamamos “efecto mágico”: una mujer levita, una carta se transforma, un cigarrillo aparece…

       3. Segundo plano de ficción:

Este plano se corresponde con el marco ficticio al que el artista atribuye la causa de que el efecto mágico es consecuencia.


[1] Este artículo es una versión reducida y corregida de Un intento de conciliación que publiqué en la Circular de la E.M.M.

[2] Gabriel Pareras, Gabi, es el padre de la magia de ficción en España. Su ensayo-estudio El efecto. Para un mundo de ficción mágico, constituye la base teórica de la ficción mágica. En esta obra aparecen una serie de planteamientos que han generado una corriente definida.

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